Caminaba por una larga calle, no se apreciaba el fin de ella desde mi punto de vista. De hecho nadie sabía cual, como, ni cuándo llegaría el final (a menos que yo lo decidiera pero no). Bueno, la cosa es que caminaba y de pronto me encontré con un cuchillo que me apuntaba y amenazaba con cortarme. La calle se hizo oscura, pero en un gesto inconsciente no mire el cuchillo, aparenté como que no existía y lo guardé en algún lugar de mí. Seguí caminando y me encontré con un pequeño niño. Comenzamos a jugar, por un momento aquello pareció lo más importante, y la calle se ilumino. Todo era perfecto. Seguí caminando y de repente me apareció un cuchillo, que estaba vez me dañó, y dolió. De pronto aparecieron todos los cuchillos que había olvidado pero que siempre estuvieron conmigo. Y me apuntaban. La calle se hizo más oscura. Tuve miedo. Pero me di cuenta que esta vez no debía guardarlo y seguir. Era tiempo de sacarlos de mi para solo preocuparse de jugar y que la calle fuera siempre clara. Y la calle era mi vida.
Nota del autor: Que cliché suena pero después de la tormenta siempre viene el sol, pero después del sol viene otra tormenta y así. ¿Cómo hacer para no ser como un barco que oscila por el mar según como se comportan las aguas con él? No lo sé pero quiero saberlo.
1 comentario:
Se Aprende A Controlarlo.
Con Muchas LAgrimas, Mucho Tempo, Cancionex Romanticas Y Distraccion... Para Encontrar Nubes Nuevas.
Pero Desgraciadamente, Toda Las Nuves Nuevas, Son Posibles Tormentas... Y Por Alguna Razón, Necesitamos Conocer Nubes Nuevas Para Dejar Las Tormentas Atrás.
Se Entendio?
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